Casa de la moneda en bolivia

             A los 51 años del desembarco de Cristóbal Colón en la isla caribeña de Huanahani, un grupo de exploradores descubre un asiento minero incaico en los Andes meridionales. Se llamaba Colque Porco y allí empiezan a ejercitar el laboreo de las minas encontrando la apetecida plata. Dos años después casualmente el indígena Diego Huallpa protagoniza el hallazgo de vetas argentíferas en el monte llamado Sumaj Orcko bautizado al poco tiempo como Cerro Rico.  

 

             El primero de abril de 1545 los capitanes Diego de Zenteno, Juan de Villarroel, Francisco de Zenteno. Luis Santandia y el Maestre de Campo Pedro de Cotamito "en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo y a nombre del muy augusto Emperador de Alemania, de España y de los Reinos del Perú, Señor Don Carlos V" toman posesión de la silenciosa montaña "haciendo la primera mina nombrada la Descubridora y haciendo las primeras casas para nos habitar en servicio de Dios. nuestro Señor y en provecho de su muy Augusta Majestad Imperial". El extraordinario monte tenía 5.183 metros de altura sobre el nivel del mar y su circunferencia era de una legua. Su cúspide semejaba un cono perfecto.

 

             La historia de América y el orbe entero toma un nuevo rumbo porque con celeridad nace el capitalismo de la plata y el dinero que se prolonga por trescientos años.  
El magnánimo cerro constituía "una roca ígnea cuya mesa interior esta impregnada de materias metálicas en todas direcciones; contiene metales de plomo, estaño, cobre, hierro, pero se distingue principalmente por su gran abundancia de metal de plata en el estado de cloruros y sulfuros"

             A los pies de tan novedoso pico de los Andes, se da como por encanto. el surgimiento de un núcleo humano que no se había dado antes en Europa y América; de un reducto inicial de 170 españoles y 3.000 indígenas a los dos años se habían construido 2.500 casas que albergaban a 14.000 personas. Después. el crecimiento se torna indetenible: 60.000 en 1560; en 1580, los habitantes ascienden a 125.000; en 1590 a 130.000; en 1600 a 145.000 y de 1610 a 1630 la cifra alcanza a 160.000 pobladores.

             En la monárquica Europa las ciudades crecían en la época lentamente. Madrid a fines del siglo XVI albergaba a 10.000 vecinos, Sevilla 45.000, París 60.000 y Londres y Amberes cerca de 100.000. En América, Lima, la capital virreinal según el censo de 1700 que mando levantar el Virrey Conde de la Monclova tenia 38.000 pobladores y cinco años después se elevaron a 70.000, estimación proveniente del Oidor Bravo de Lagunas que se basaba en la relación entre el consumo de trigo por persona.  

En Potosí, se dejan atrás los seculares trazos de las ciudades milenarias del Cercano Oriente. Se sobrepasa las formas de vida económica y social de los núcleos romanos. Y se da un salto inesperado de la simple agrupación municipal a una concentración intensa en demografía. negocios, lujos, mercados, riqueza y fama.  

             "La villa semejaba un enjambre". El crecimiento era vertiginoso. Las numerosas ordenes religiosas se asientan sucesivamente y con el apoyo de los ricos mineros levantan 32 templos y varios conventos, cuya arquitectura rica y variada se conserva aún, al igual que casonas fastuosas y otras edificaciones administrativas. 

 

             La provisión de agua a tan creciente población y para mover más de 300 ingenios de plata se logro mediante "una admirable red de acequias, sólidamente construidas de cal y piedra y perfectamente niveladas sobre las sinuosidades y asperezas de una serranía tan accidentada como la de Kari Kari que puso en comunicación unas lagunas con otras recorriendo una extensión de más de cinco leguas en cuyo trayecto existen no pocos túneles abiertos en peña dura, para dar paso a las acequias, en su correspondiente nivel". 

 

Primera Casa de Moneda   

             La sorprendente extracción de la plata del Cerro, el crecimiento de la población, la expansión del comercio y el inesperado auge que alcanzo la ciudad potosina, entre otros factores, creo la necesidad de organizar un centro de amonedación para facilitar las transacciones administrativas, laborales y económicas no solo en la región sino también en la dilatada geografía del nuevo continente. 

 

             Otra vez, el practicismo del Virrey Toledo lleva adelante la construcción de la primera Casa de Moneda en estas alturas. En 1572 se pusieron los cimientos en las inmediaciones de la plaza del Regocijo (hoy plaza 10 de noviembre) bajo la responsabilidad del alarife potosino Jerónimo de Leto concluyendo la obra después de tres años. Su costo ascendió a 8.321 pesos, un tomín y 13 granos de plata. La acuñación se inicio de inmediato aunque con una tecnología rudimentaria. 

 

             Esta primera Casa de Moneda trabajó durante 212 años. es decir hasta 1767 dando lugar a que se extienda en el mundo el “vale un Potosí” como símbolo de riqueza y de poder.  "Potosí, era en verdad, una de las grandes maravillas del mundo", como afirmaban en los centros peninsulares de mando, mientras que en las faldas del monte argentífero se vivía entre la plata y monedas, la riqueza y el lujo, la ostentación y el poder' porque "el español o sus descendientes median su prestigio social y por lo tanto su  posesión económica, por su éxito o su fracaso en este circulo que marcaba el Cerro Rico"  

 

Segunda Casa de Moneda  

             Transcurren cerca de 150 años de funcionamiento de la primera Casa de Moneda   y pese a que la producción de plata del Cerro Rico atravesaba un periodo critico las autoridades reales de España conciben el proyecto de poner en marcha el "relanzamiento" del preciado metal. Constituía esta decisión un desesperado esfuerzo pare enfrentar la crisis del Reino, sufragar los gastos de guerras inútiles y el abultado  costo de una frondosa nobleza improductiva. España, vuelve la mirada a Potosí.

 

             Su montaña generosa no se agotaba aún. El relanzamiento de la plata se pone en marcha. Una de las principales medidas es construir una nueva Casa de Moneda que deje atrás las deformes "macuquinas" -que por tan largo tiempo circularon - y lance al mundo reales columnarios o de busto.  

 

             Su Majestad ordena a las autoridades potosinas construir la nueva ceca, pero estas a la cabeza del gobernador Ventura Santelices y Venero se oponen argumentando que lo más  acertado sería ampliar la antigua. es decir la toledana de 1575.  

Las diferencias de criterios se prolongan por mucho tiempo y, al final, se impone la orden del Rey que envía al experimentado arquitecto Salvador de Villa que residía alternativamente en México y Lima para ejecutar tan ambicioso proyecto. La construcción duro de 1759 a 1773.

             La historia de los trabajos es interesante y reveladora. Solo mencionando que ocupa una superficie de 7.570 metros cuadrados y ostenta cerca de 15.000 metros cuadrados construidos se tiene una idea gráfica de su majestuosidad que se complementa con cinco patios y alrededor de doscientos ambientes. Su arquitectura barroca adquiere una vistosidad variada desde cualquier ángulo. Su portada, sus techumbres, sus balcones del primer patio, sus vigorosas paredes de piedra labrada y bolón con partes de fino ladrillo, en fin, en su conjunto aparenta una fortaleza infranqueable.  

             Como referencia de su prolija edificación basta recordar que en el maderamen se emplearon 450 vigas, 1.239 tijeras, 10 planchas, 820 alfajias, 20 tirantes, 120 soleras, 1.200 tablas, 2.109 tablas ordinarias, 40 tablones y 20 piaras de madera en trozo.  

 

             Cuando la enorme casa se inauguró el 31 de julio de 1773, el erudito cronista Pedro Vicente Canete, decía: “Todo el edificio es de piedra labrada de cantería. con dos altos techados de cedro y otras excelentes maderas: muchas ventanas con rejillas de fierro y vidrieras y con pocos balcones a la calle. E1 primer patio se destino pare habitaciones de los ministros principales, con una casa para cada uno, dividiéndose las pertenencias de un solo corredor que tiene en cuadro con atajadizos de madera que las distingue por letreros de empleo a quien corresponden con respectiva entrada y salida por diferentes escaleras.

 

             Y el precio de la construcción?.  Al concluirse se hizo un balance. de acuerdo a los documentos. arrojando un costo de 1.148.452 pesos y 6 reales. Los entendidos estiman que hoy en día esta suma representaría alrededor de diez millones de dólares.

  

             Razón tenía, el Rey Carlos III de expresar al ser informado de la terminación de la obra y su costo estas palabras "todo el edificio debe estar hecho de plata pura..." Aparte del costo monetario. en casi tres lustros, miles de obreros contribuyeron con su esfuerzo. Indígenas, albañiles, maestros, ayudantes, carpinteros, plomeros, cerrajeros, capataces sin dejar de lado supervisores, contadores. Ingenieros, arquitectos. El Arq. Salvador de Villa, muere después de cuatro años de labor en 1764 y es reemplazado por su discípulo Luis Cabello que a su vez transfiere la responsabilidad en 1765 a Jaime San Just.

  

             La organización técnico - administrativa de la Casa de Moneda se sujetaba a estrictas reglamentaciones elaboradas en el Consejo del Rey. Comprendía el Tesorero como máxima autoridad. siguiéndole en jerarquía el Ensayador que tenía la misión de analizar las barras de plata y verificar los detalles pertinentes, colocando también las iniciales de su nombre en las monedas. Cualquier irregularidad o fraude eran de su exclusiva responsabilidad. El Fundidor, obedecía las instrucciones del Ensayador el Tallista labraba los cuños y el Balanzario controlaba el peso de las monedas.  

             Aparte del personal se asignaban ayudantes y otros colaboradores.  Desde luego, tan delicada labor requería que cada casa de amonedación disponga de sitios para batir los cospeles de plata y convertirlos en moneda; eran hornazas donde se encontraban los acuñadores, capataces, guardias y negros esclavos e indígenas que hacían los trabajos más pesados".

  

             "Esos cargos, que inicialmente, se concedían por favor o merced, posteriormente se vendían en subasta pública y tenían como renta los derechos  que se cobraban sobre lo acuñado". Como evocación histórica quedan en la memoria colectiva los otrora familiares términos de "la moneda de martillo. la moneda a volante, la matriz, el punzón. el cuño o troquel, el cospel, el corte, el cercén, la cizalla. el blanqueado de la moneda..." 

 

             Razón tienen los numismáticos al sostener que "la ceca de la Villa Imperial fue cuna de las corrientes monetarias que alimentaron a las vastas zonas del Río de la Plata, así como Lima lo fue pare la costa del Pacífico y Cartagena y Santa Fe de Bogotá para la llamada sierra firme". Sin embargo, la trascendencia de la inagotable riqueza de plata. Llevó  a proclamar esta verdad en Europa y el Nuevo Mundo: "no hay parte del mundo civilizado, ni museo histórico numismático que no contenga cien veces el nombre de Potosí y el de su Casa Real de Moneda. una de las más conocidas del orbe y la segunda en América después de la de México, su hermana mayor por poco tiempo".  

             La producción del blanco metal adquiere cifras inimaginables. Solo en los primeros 28 años se testimonia que "el Tesoro de Potosí paso un balance al Rey de España por el que resultaba que el producto de las minas de plata desde 1545 hasta 1573 había sido de 820 millones 513 mil y 893 duros, cantidad mayor a la que se calculaba que era el caudal metálico circulante en todos los Estados europeos".

El Cerro Rico de Potosí

Primera Macuquina acuñada en  Bolivia (1547)

Cuño

Primera Casa de la Moneda

El Museo de La Casa de la Moneda en la actualidad